viernes, 7 de noviembre de 2008

Ni valéis...

Lo oyes. A veces incluso lo ves pero no terminas de creértelo hasta que golpea sobre tí. Nos hacemos mayores. Es un mal que llega sin darte cuenta. Un par de amigos comienzan a tener novia y al paso de los meses continúan con ellas tan bien como al principio. Encima comienzan a fallar a las reuniones de los sábados y así hasta que dejan de salir del todo. En fin, se pierde a dos pero quedan ocho o nueve... Cuando esos dos se convierten en ocho y el camino no difiere en demasía, llegas a convertirte en todo un experto en predecir el futuro. Sabes que la primera vez que falle un sábado no será la última y las ausencias ocasionales se convertirán en definitivas. Cuando llega un sábado y te encuentras 'face to face' con sólo otros dos te preguntas si eso es el futuro. ¡Pero no! Qué va... al paso de las semanas juntarse tres es noticia y suficiente para montar una fiesta en condiciones o, al menos, ver la puerta de tu casa en fin de semana.

Pero lo peor está por llegar. Viernes noche, quedas con cinco chicas, todas sin pareja, y no encuentras uno solo que quiera acompañarte. Que si novias, que si cenas, que si el suegro... tremendo. Si hace tres años hubiéramos tenido la oportunidad de juntarnos con cinco chicas jóvenes de buen ver nos pegamos palos hasta en la rodilla con tal de formar parte de los cinco afortunados que van a atestar el vehículo que partirá rumbo a la cita. Incluso podrían organizarse hasta dos coches. ¡Qué tiempos!

Vergüenza tendría que darnos...

jueves, 6 de noviembre de 2008